La represión IV

En este capítulo el lector se encontrará una referencia. Se trata de la que hacemos a la Sra. Anika Riflett-Lemaire, que eligió para su tesis doctoral una sucinta y elegante introducción a la teoría psicoanalítica desde el punto de vista de los conceptos fundamentales trabajados por Lacan.
En lo que a mí corresponde, investigué su trabajo en las referencias que menciona con respecto a la represión. Valiente en su justa medida, denunció lo impropio de las analogías aritméticas para explicar un fenómeno que, como la represión misma, es mucho más complejo de lo que en principio se puede intuir.
Les dejo con el capítulo IV de mi trabajo:

La represión III

“…esta falta de lo verdadero sobre lo verdadero, que necesita todas las caídas que constituyen el metalenguaje en lo que tiene de engañoso y de lógico…”

Así hablaba Lacan, refiriéndose al trabajo sobre la represión del Doctor Freud. En este capítulo les avanzamos términos como representante representativo, representante de la representación y algún otro, que esperemos vengan a clarificar -entre otras cosas- la diferencia entre una represión originaria y una constituyente del sujeto.
Es mi deseo que el escrito les genere dudas, señal sería de que algo entendieron.
Les invito a profundizar en el estudio de este mecanismo y, al final del trabajo, se les subirá la bibliografía utilizada.
Un saludo.

La represión II

Estimados lectores, como podrán ver, en el segundo capítulo de la represión en las neurosis de transferencia, Freud estableció una serie de pasos para explicar someramente el proceso represor.
Digamos pues que hay siete pasos, seis intrínsecos y uno interpretativo que corre a cargo del psicoterapeuta. Pues la significación del síntoma cae del lado del profesional, cuya labor es descubrir el por qué se produjo un malestar con el suficiente quantum de angustia para crear lo que se llama un síntoma.
Pasar no obstante de la concepción simbólica freudiana a la conceptualización lacaniana de corte simbólico-significante exigió a Lacan un gran esfuerzo. Esa es, desde mi punto de vista, una cualidad que da cuenta de la genialidad del autor.

¿Quién teme a Virginia Wolf?

(CARTA ABIERTA A LOS ALUMNOS PRESENCIALES DE TEORIA/CLINICA)

Cuando Gerardo Fernández Santamaría creó el Blog de Psicoanálisis y me invitó a participar en el proyecto, nunca pensé que en el empeño pudiésemos acceder a tanta gente interesada. La primera sorpresa fue comprobar la aceptación que nuestras páginas tenían a lo largo del planeta, la segunda… el escaso eco que parecía despertar en los alumnos didácticos que acuden a nuestras consultas a formación presencial.
Sus eminencias.
Estos eruditos silenciosos descargan los artículos (¡han aprendido!), confiscando la información y llevándola a sus pequeños nidos. Cual urracas -por el simple placer de atesorar, de tener allí donde fracasan en ser- almacenan textos que no leen esperando tiempos mejores.
En fin, dicho ochenta por ciento de didácticos (repetimos, aquellos que conocemos y aquellos que saben que nos referimos a ellos) son referentes perfectos de la literatura de Quevedo: Rinconetes y Cortadillos. En este país, la picaresca siempre ha estado subvertida pero presente.
El blog ha demostrado ser un acierto, a pesar del lastre de esos ustedes (didácticos afásicos, de caras conocidas), que no se han dignado siquiera a depositar el diezmo de un comentario oportuno. ¿Tanto temen la difusión del psicoanálisis?
Y para eliminar el regusto acre de éste que forma a aquellos que no parecen merecerlo, no es mi deseo cerrar esta carta sin felicitar –desde el Círculo Polar Ártico hasta Tierra de fuego- a todos esos lectores que no tenemos el privilegio de saludar personalmente, pero sí a través de un blog que, a diferencia de Sus Mudas Señorías, siembra a todos los vientos.
Gracias de nuevo a unos.
Los otros ya recogerán.

No menos que aquí.




La represión I

Lo prometido es deuda, les dije que subiríamos el primer capítulo de mi estudio sobre la represión. Aquí está.

Iremos entregándoles el trabajo y esperamos que les pueda ser útil de cualquier manera.
En el próximo capítulo, haremos una introducción al concepto de transferencia, desde el punto de vista del Freud de aquél tiempo. Encontrarán en la lectura de este trabajo conceptos como: neurosis actual, neurosis narcisísticas y un largo etcétera.
Por último, el trabajo va dedicado a Viktor Tausk, psicoanalista que murió en 1919, demasiado pronto.

Del despeje de una incógnita

Se me presentó la oportunidad, en los inicios de mi formación, de formar parte de una estructura llamada “cartel” en la corriente lacaniana. En el mismo se suponía que cuatro sujetos realizabamos nuestros trabajos respectivos a nivel teórico, y un quinto elemento -excéntrico a la estructura- realizaba la función de “más uno”; es decir, de coordinador de nuestros trabajos.
Recuerdos, finalmente, pues en las reuniones que manteníamos el único producto que se leía era el estudio del mecanismo en el que yo estaba trabajando.
Confieso que esperaba más, pues no sabía que (al menos en dicho cartel) la función del “más uno” consistía en ser “más uno más-menos la raíz cuadrada de b al cuadrado por cuatro ac partido de dos a, multiplicado todo por cero”.
Confieso que me sentí engañado y humillado, cuando el supuesto “más uno” (que en realidad apuntaba más a cero a la izquierda), me llamó “estupendo ratón de biblioteca”. Finalmente, nunca supe si dicho personaje había leído a Freud.
A Dios gracias elegí bien, y seguí mi formación con el Dr. Joël Dor, del que les hablaré algún día. Se lo debo a él.
Saqué algo positivo del cartel aquel: mi trabajo de campo llamado “el mecanismo de la represión en la formación del síntoma neurótico en las neurosis de transferencia”.
Durante esta semana les iré subiendo por partes el artículo, gracias como siempre a Gerardo Fernández Santamaría que gestiona, ha creado y trabaja el blog; hijo suyo por cierto.
Servus.

Oh, Wien, stadt meiner träume!! (Parte IX)

Querido Augustin. Con esta fotografía de una taberna típica del barrio de la Bluttgasse de Viena les dejé en la última entrega.
"Oh, du lieber Augustin" es una canción popular vienesa. En 1679 la peste bubónica se convirtió en epidemia en esta ciudad, y Lieber Augustin fue un músico popular callejero -lo que llamamos un Strassemusikant- que, según la leyenda, cayó en una fosa llena de cuerpos de víctimas de apestados por la noche, estando borracho. Augustin no contrae la enfermedad, debido quizás al efecto del alcohol. La historia pervive así como la leyenda en la canción:

Oh, du lieber Augustin, Augustin, Augustin,
Oh, du lieber Augustin, alles ist hin.

Geld ist weg, Mäd'l ist weg,
Alles Hin, Augustin.
O, du lieber Augustin,
Alles ist Hin.
Y un largo etcétera en el que las estrofas vienen a decir que todo se acabó.
Claro está que cuando algo acaba algo empieza, y para dar gracias por el fin de la gran peste, el Kaiser Leopoldo I -papá del archiduque Carlos de España- construyó la Pestsäule, columna de la peste, que corona el centro de una plaza rectangular y emblemática de la ciudad.
El nombre de la plaza es Graben, que viene a ser algo así como "foso". Hoy en día quizás concentre el mayor P.I.B. por habitante de la ciudad y sea una de las zonas más exclusivas de la misma.
Existen hipótesis y teorías de todo tipo sobre la función de este megafalo barroco-rococó (cuyo verdadero nombre es Columna de la peste de la Santísima Trinidad, les ahorro la traducción al alemán). Hay quien dice que, si el mundo es eurocentrista y Austria está en el centro de Europa, Viena es el centro del continente, y el Graben es el centro de la ciudad... por tanto, todo el mundo gira alrededor de la columna de la peste.
En fin, cualquier excusa es buena para enfrentarse a la teoría de Salvador Dalí y usurparle el puesto de centro del universo a la estación de Perpiñán/Perpinyá, verdadera fijación del pintor ampurdanés.
Yo les recomiendo que, aprovechando que por el primer distrito de la ciudad o Innere Stadt todo es peatonal, paseen detenidamente por el Graben, hacia la plazuela de Stock im Eisen, rematando la faena frente a la colorida catedral de Stephansdom.
Pero ¡por Dios!, ¡no crean que todo es antiguo o gagá! Frente a la catedral, y a mayor gloria de Dios, el arquitecto Hans Holbein construyó el mítico edificio Hass Haus, que mira con insolencia al resto monumental.
Y es que el acero y el vidrio le sientan tan bien al primer distrito como un refrigerio al turista sediento.
Por el momento les dejo, he oído que hay una -casi sacrílega- competición de caídas libres con monopatines en la Strudelhofstiege, no me lo pierdo.
Servus.