
En la febril actividad del principiante, dicté en 1992 una ponencia, en la cual, intentando casar a Tirios y Troyanos, me atreví a defender una hipótesis sobre la importancia de una Represión Originaria Constituyente en los sujetos llamados normales. Transcurridos los años, míro sin nostalgia aquellos inicios, pues finalmente hice de la represión mi trabajo de campo, y me atreví a postular que todo aquel psicoanalista que no busca la representaciones que la represión deja en un individuo, jamás podrá llevar a buen puerto el fin de una cura.
Y les recuerdo que la misma no pasa por “des-reprimir” al paciente, si no por reintegrarle en una represión no patógena que no provoque el temido “retorno de lo reprimido”.
Les dejo con la lectura. Un saludo.
1 comentarios:
Me parece por entero impreciso el lenguaje que utilizas para referirte a los desarrollos freudianos.
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